2. Cómo evaluar utilizando las analíticas del aprendizaje

2.2. Fases de aplicación de las analíticas del aprendizaje

Elias (2011) propone un método, vigente hoy día y seguido por la mayoría de autores, para la aplicación de las analíticas del aprendizaje en siete fases que se pueden agrupar en función de cada caso. Las fases son las siguientes:

  • Seleccionar: Identificar las necesidades de información y los datos para recopilar.
  • Capturar: Consiste en la recolección de los datos que deben analizarse provenientes de cualquier sistema y en cualquier formato, lo que nos obliga a pensar que el verdadero reto es la normalización de esos datos para que puedan tratarse y combinarse transversalmente con las herramientas diseñadas a tal efecto.
  • Analizar y resumir: Esta fase requiere el uso de técnicas de estadística descriptiva básica, síntesis de datos, detección de patrones o similares, para la presentación de los resultados obtenidos de un modo elaborado. Esto puede incluir representaciones visuales en modo gráfico, por ejemplo.
  • Predecir: La posesión de conocimiento sobre un determinado fenómeno puede ser utilizada para el diseño de modelos para predecir determinados resultados cuando en un escenario concreto se observan unas tendencias u otras. Generalmente, serán los algoritmos los encargados de realizar estas predicciones, ya que este proceso puede ser extremadamente complejo. No obstante, ante las actuales limitaciones propias de las analíticas del aprendizaje para el análisis de determinados aspectos cualitativos sobre el desempeño de los estudiantes, es aconsejable que la predicción sea llevada a cabo por parte del profesorado implicado en el proceso educativo.
  • Usar: Si las instituciones educativas o el equipo docente dispone de la información adecuada y también de las predicciones de futuro sobre un determinado contexto, es conveniente pasar a la acción emprendiendo acciones preventivas que ayuden al estudiante a alcanzar sus objetivos, eliminando los riesgos que la predicción muestra a corto plazo.
  • Refinar: Esta fase es importante a la par que necesaria, puesto que todo proceso metodológico no está exento de cambios en el escenario en el que se aplica ni de la aparición de nuevas variables a en consideración. Por este motivo, la revisión y actualización de los procedimientos es imprescindible como iniciativa de mejora constante e iterativa.
  • Compartir: Difundir los resultados a los interesados (estudiantes y/o profesorado) en el formato más adecuado posible (visual/textual).

Si seguimos el proceso de Elias (2011) y lo comparamos con el continuo de conocimiento de Baker (2007), los datos se seleccionan y se capturan, después, se transforman en información cuando le otorgamos significado al agruparlos, clasificarlos y resumirlos. La información se transforma en conocimiento si se analiza y se resume, por lo que podemos elaborar predicciones sobre el rendimiento del individuo. Finalmente, este conocimiento llega al estadio de sabiduría si la empleamos para actuar sobre los procesos de trabajo colaborativo, refinamos y perfeccionamos todo lo que no nos ha servido para facilitar la tarea de seguimiento y compartimos las experiencias con otros contextos similares.

Podríamos considerar que la disciplina de las analíticas del aprendizaje tiene un fuerte componente tecnológico, y así es para las primeras cuatro etapas del método de aplicación de las analíticas que acabamos de describir. No obstante, en el resto de etapas del método propuesto, el papel del docente es crucial en este proceso, ya que será él quien interprete los valores y les otorgue un significado, de tal modo que esté en condiciones de realizar un seguimiento y evaluación del estudiante basada en las evidencias del aprendizaje.